La cocina extremeña es convivencia, ancestral legado romano, visigodo, árabe y sefardí, unido a la huella que los pastores nos han dejado en su actividad trashumante y el sello transfronterizo con Portugal, y por supuesto, la inestimable aportación a nuestro recetario que supuso la cocina monacal. Todo ello aderezado con la riquísima influencia de las especias y materias primas traídas del Nuevo Mundo.
ROMA
Los romanos aprovechaban todas las partes del cerdo y se las comían de las maneras más diversas, origen de salazones (succidia) como el jamón y embutidos (farcimina) tal y como los conocemos hoy. El vino y el aceite ya tenían papel prioritario en la gastronomía de la región, tal y como atestiguan lo muchos lagares y prensas que han llegado hasta nosotros.
ETAPA ÁRABE
Recetas heredadas como el escabeche o la sopa de jabis y el sinabi, antecedente de las sopas de ajos y de la caldereta. Durante el reinado en Badajoz de la dinastía Aftasí ya eran consumidas las criadillas de tierra y es su herencia también nuestro cultivo del olivo.
GASTRONOMÍA JUDÍA
Los dulces a base de almendras y miel son legado sefardí, como el cordero, asado o en frite, los potajes o el pisto, al que el descubrimiento de América incorporaría el tomate.
SIGLO XIII
En este siglo se conoce la utilización de la Torta del Casar como moneda de canje en los intercambios comerciales.